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CAMARGO Y LOS CINTIS APUESTAN POR LOS VINOS DE CALIDAD

Nota escrita por Alcides Flores Moncada (los tiempos cbba), fotografia Oscar Aparicio Baldiviezo

Camargo ,tierra del sol y del vino  | Esta región del país es tradicionalmente productora de vinos y singanis desde hace más de 300 años. Es conocida por sus dulces uvas. Debido a que Tarija se ha convertido en el mayor proveedor de esos productos en el país, los bodegueros de Cinti comprendieron que tienen que trabajar en calidad.

Se puede percibir la fragancia de una vainilla, pimienta negra, pera, naranja, canela, café, damasco, flores blancas, melón, miel y mucho más. Todos estos aromas y sabores pueden ser notados en un buen vino. Es más, existen más de 150 emanaciones aromáticas en la gran variedad de esta milenaria bebida, considerada por el químico y bacteriólogo francés Louis Pasteur (a mediados del siglo XIX) como “la más sana e higiénica de las bebidas”.

Pero el vino tiene que ser bueno. Es decir, de pura uva, no importa si éste es genérico (vino fino tinto o blanco) o un varietal. Y si es así, también la salud del que lo consume tendrá sus beneficios, aunque siempre con sensatez, una copa por día, preferentemente entre las comidas.

A esto apunta Camargo, capital de la provincia Nor Cinti. Sus bodegueros apuestan por el vino de calidad, la misma que está determinada por las características de los suelos, agua y clima. Y Cinti tiene una antigua tradición en el rubro, conocida por sus dulces uvas, vinos y singanis.

En los valles de Cinti los primeros cultivos de uva se dieron a finales del siglo XVI (en la época de la Colonia), poco tiempo después de Mizque (Cochabamba). En principio la uva era destinada al consumo como fruta, luego convertida en vinos -con fines litúrgicos y de consumo de los españoles asentados en el país- y singanis.

Las primeras uvas que llegaron a los valles de Cinti fueron la Moscatel de Alejandría (blanca), materia prima del singani, y la criolla (Misionera). Las dos variedades son hoy las de mayor producción en la región.

Por muchos años Cinti fue protagonista en el país en la producción de uvas, vinos y singanis, por lo que el 5 de julio de 1963 el gobierno de Víctor Paz Estenssoro creó la Feria Nacional Vitivinícola, que debía realizarse en Camargo cada tres años. Sin embargo, sólo ocho eventos fueron concretados, el último, el 27 y 28 de febrero pasado, donde compitieron solamente vinos de mesa (no varietales) y singanis.

Después de la Reforma Agraria (1952), tres empresas tomaron las riendas de esta actividad a gran escala en la región: San Pedro, San Remo y El Rancho, las que, sin embargo, entre los '80 y '90 colapsaron, especialmente por la precaria administración. La primera quebró, dejó de funcionar y fue desmantelada, y las dos últimas apenas producen un 20 por ciento de su capacidad. Incluso menos.

Esto dio lugar al nacimiento de grandes industrias en Tarija, que se apoderaron del mercado ganado especialmente por San Pedro y hoy son las principales proveedoras de estos productos, y también de uvas.

Los valles de Cinti tenían todas las condiciones (tradición, experiencia, clima y terruño) para seguir liderando esta área de producción. Sin embargo, perdieron mucho terreno y demoraron demasiado en reaccionar.

UN GIRO
Pero no todo está perdido. Hace 10 años los productores cinteños han decidido reorganizarse para resucitar esta actividad. Y desde entonces, en la región no sólo se producen vinos de mesa con etiquetas y presentaciones de primer nivel, sino varietales como Cabernet Sauvignon, Moscatel de Alejandría, Rosse Syrah y Misionera, elaborados de manera artesanal, pero con la incorporación de tecnología de punta y en bodegas antiguas, muchas de ellas restauradas con fines turísticos. Ya no existen los vinos pateros con fines comerciales, porque la forma de elaborarlos (pisa de uva con los pies descalzos) interfiere en la calidad del producto.

La actividad vitivinícola en esta región del país tiene una ventaja natural que prácticamente garantiza su buena calidad, la que en un 70 por ciento está determinada por el terruño y la correcta producción de la materia prima (uva). El resto viene de los procedimientos que el bodeguero aplica, que tienen que ver con su conocimiento de cosecha (no se debe recoger la uva a cualquier hora del día), del punto exacto de maduración, la fermentación con temperatura controlada, una clarificación adecuada, la estabilización del vino, porque algunos de sus componentes pueden ser alterados por las condiciones de frío y luz, las que pueden precipitar el color, sabor y aroma del producto final.

Los trabajos de algunos bodegueros son de avanzada. La bodega El Rancho, uno de los grandes productores de singani, por ejemplo, tiene un laboratorio de última generación.

La Casona de Molina, que produce vinos varietales, realiza trabajos de investigación sobre la generación de clones de las uvas nativas como la criolla o Misionera. Asimismo, desde hace tres años estudia el comportamiento, en estas tierras, de las cepas de las uvas Tannat, Malbec, Merlot, Tempranillo y Chardonay.

La bodega de singani San Remo (ganadora en vino fino tinto en la Feria Nacional Vitivinícola realizada en Camargo hace dos semanas), tiene una infraestructura gigante, con capacidad de producción de 1 millón de botellas.

Otras pequeñas empresas de Cinti que están enfocadas en producir vinos y singanis de calidad son las bodegas 8 Estrellas (ganadora en Singani), Don Tomás (ganadora en vino fino blanco), Oveja Negra (ganadora en vino oporto), Santa Lucía, Cepa de Oro, Camargo y San Pedro.

“Cuando la uva está dañada (por el granizo o alguna plaga), en la bodega la debemos cuidar como a un enfermo para que no incida en la calidad del vino”, dice el agrónomo Mario Molina.

La calidad es la apuesta, y los bodegueros tienen la suerte de que los valles de Cinti les da muchas ventajas (características de la tierra, clima y altura) para recuperar terreno en el área.

¿Cómo distinguir un vino de calidad?

Los vinos varietales, bivarietales o trivarietales tienen en su etiqueta la especificación de la variedad de uva (Cabernet Sauvignon, Syrah, Malbec, Merlot, Tannat, Moscatel de Alejandría, entre otros) y los genéricos son comercializados con el nombre de vino fino tinto o vino fino blanco, que son de consumo masivo.

Sin embargo, no todos los vinos que tienen la segunda etiqueta (vinos finos) son de pura uva. Muchos de estos tienen agua, colorantes, saborizantes, azúcar, alcohol, acidificantes (para darle acidez al vino). Por eso su precio es mucho menor. Es como tomar cualquier bebida alcohólica. Y estos vinos abundan en los mercados, no sólo en botellas etiquetadas, sino en damajuanas o a granel.

Y es que el costo de producción entre uno y otro es abismal. Para producir 10 litros de puro vino se requieren como máximo 20 kilos de uva. En cambio, para producir la misma cantidad de vino con otras sustancias, sólo se necesitan 4 kilos de uva. Los 16 kilos restantes de mosto son reemplazados con sustancias artificiales y agua.

En muchos casos, especialmente los vinos que se comercializan en damajuanas, no tienen nada de uva, y naturalmente son dañinos para la salud.

Por otra parte, los vinos finos de pura uva generalmente tienen un precio menor a los vinos varietales, porque son elaborados de una mezcla de uvas que tienen un menor costo, entre ellas las criollas.

A simple vista es difícil saber qué vino fino es bueno. Sin embargo, la primera referencia es el precio.

“La uva tiene muchas bondades”

Juan Antonio Alvarado ,docente de Química de Alimentos de la UMSA. Dirige los estudios de las propiedades de la vinificación, la formación de partículas, la dinámica de clarificación de los vinos y el contenido total de los antioxidantes. La uva tiene muchas bondades. Una de ellas son los fenólicos. No sólo hay que medir la madurez de azúcar, el contenido de glucosa que hayan alcanzado las bayas, sino si se ha alcanzado la madurez fenólica. Las uvas negras y rosadas tienen mayoritariamente antosianos, que son compuestos fenólicos que tienen bondades interesantes cuando se saben consumir bien, en cantidades moderadas. Las sustancias antioxidantes incluso llegan a tener correlación con la cura, o la reducción de tumores, según ensayos que se han hecho en ratas.Un consumo adecuado es de alrededor de 50 a 100 mililitros por día (una copa), como parte de las comidas.El contenido de antosianinas y de flabunoides está distribuido en la cáscara, pulpa y pepitas.

Este año hemos venido a muestrear en varios viñedos de Camargo porque acá tenemos una tradición centenaria. Desde los 1600 existe la producción de vino en el cañón de Cinti, al igual que en el valle de Luribay (La Paz).

Las uvas de Camargo son muy dulces. En general la uva Moscatel de Alejandría es un regalo de la providencia.Veo una reserva de calidad en el cañón de Camargo. Su nicho es la calidad y eso requiere coordinación de los productores para que, al estilo español, se establezca una especie de autoridad que proteja la calidad de la producción, es decir, en la estandarización y normalización de las condiciones de elaboración de uvas, vinos y singanis. Debe darse a la producción artesanal mayor calidad.

Nosotros tenemos lugar para un consumo de alta calidad y popular. Eso requiere de cultura. La clase media está relativamente informada sobre las cualidades del vino. Como investigadores, no solamente tenemos que generar un nuevo conocimiento, sino devolverle a los productores el conocimiento que estamos obteniendo.

“A mayor calidad del vino, mayor beneficio”

Alfredo González Rivera : Médico boliviano. Ejerce la medicina general en España, donde forma parte de un equipo de investigación de hipertensión arterial. El vino actúa a nivel de la circulación coronaria. El corazón, como todo músculo, necesita oxigenación. Los corazones que se lesionan, ya sea por patologías o enfermedades,  tienden a entaponar la circulación de las arterias, y se ha comprobado que las sustancias del vino actúan como antioxidantes de las células, de los endotelios de las arterias cardiacas. El vino, que tiene varios componentes (taninos, flabunoides), favorece en la limpieza de las arterias y le da mayor vitalidad al órgano motor del ser humano.Y no cualquier vino tiene estas cualidades. Tiene que ser uno de calidad, porque el alcohol es un enemigo de la salud. Mientras mayor calidad del vino, mayor cantidad de flabonoides.

La buena costumbre de tomarse una copa de vino por día es muy sana en todas las personas. Lo aconsejable es que el consumo sea moderado y con la comida.

En el cuidado del ser humano está controlar el síndrome metabólico que implica la hipercolesterolemia, la hipertensión arterial, el sobrepeso y la diabetes. Todo esto influye en la mala circulación, por lo tanto en la oxigenación de las células. Las células cardíacas son muy importantes porque son las que hacen circular todo el oxígeno a través de los glóbulos rojos.

El zumo, la uva y el vino son beneficiosos porque tienen las mismas propiedades. Sin embargo, el vino tiene, a parte, una acción vasodilatadora. El vino tiene más concentración de todos los elementos beneficiosos para la salud.

“Camargo tiene un gran potencial”

Fernando Dupont - Catador : Invitado como degustador en la Feria Nacional Vitivinícola. Dueño de una bodega butic en Umahuaca, Argentina.: Camargo es una zona potencialmente de muy buena calidad de vinos tintos. Tiene una tradición en la uva Moscatel para hacer singanis. Pienso que se puede trabajar mejor en el tema de cultivos. Tenemos que lograr que la gente trabaje en los cultivos para que la uva entre mejor a las bodegas. El valle de Camargo es potencialmente un gran productor de vinos finos. El potencial de los terruños (el clima, agua, suelo) es muy adecuado para la producción de vinos.Los vinos de esta región son de una gran frescura que lo da, me parece, la altura (2.400) y eso es muy apto para el consumo como vino de mesa. Creo que deben apuntar al vino más concentrado, que son de más color y cuerpo y más tenor alcohólico. Tenemos que buscar que nuestros vinos sean de mayor calidad.

“Acá el vino corre por la sangre de la gente”

Sergio Prudencio Navarro - Catador : Degustador en la Feria Nacional Vitivinícola. Gerente de producción de Singanis y Viñedos de Concepción de Tarija : Hace unos dos o tres años he notado un gran cambio en Camargo, especialmente cambio de mentalidad. Ahora buscan producir vinos de mejor calidad y también de singanis. También han mejorado sus bodegas y ya no hacen cosas que hacían antes. Sería bueno volcar parte de las energías al tema turístico.

En esta Vendimia entraron en concurso sólo vinos de mesa. He visto que hay un cambio favorable. Antes notaba algunos errores. Falta trabajar en otras áreas para lograr el adecuado olor y color. El vino acá corre por la sangre de toda la gente.

El gran futuro de Camargo son los productos de calidad.

 

radiocamargo@radiocamargo.com.bo

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